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agosto 21, 2026- Emprendimiento de Bananito Sur exporta cacao fino de aroma a seis países
Doña Elena Gaitán Guadamuz convirtió el esfuerzo de una pequeña productora de Bananito Sur, Limón, en un emprendimiento cacaotero con presencia en mercados internacionales. Su experiencia demuestra que, aun con recursos limitados, la perseverancia, la capacitación y el acompañamiento institucional pueden transformar una actividad productiva en una empresa estable y generadora de nuevas oportunidades.
Su cacao fino de aroma ha llegado a Japón, Ucrania, Alemania, Holanda, Inglaterra y Canadá, logrando mejores precios y ampliando las oportunidades comerciales para su emprendimiento. Al mismo tiempo, su modelo de trabajo beneficia a productores locales que le proveen materia prima, fortaleciendo el encadenamiento y la generación de valor en la actividad cacaotera de la región.
El crecimiento de esta iniciativa ha contado con el acompañamiento del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) y el apoyo de instituciones como PROCOMER, el TEC, la UCR y la UNA. Como parte de este proceso, Gaitán ha participado activamente en el Programa Bandera Azul Ecológica, incorporando prácticas que contribuyen al fortalecimiento de sus procesos productivos y a una producción más sostenible.
José Salvador Domínguez López, de la Agencia de Extensión Agropecuaria de Limón, destacó que la experiencia de Gaitán evidencia el potencial que existe en los pequeños emprendimientos cuando se combinan el esfuerzo del productor y el acompañamiento técnico.
“El caso de doña Elena demuestra que un pequeño productor puede avanzar hacia un emprendimiento más estable y con mayores oportunidades comerciales cuando existe compromiso, capacitación y acompañamiento. Desde la extensión agropecuaria buscamos precisamente fortalecer esas capacidades para que la producción pueda generar mayor valor y mejores beneficios para las familias productoras”.
Más allá de la comercialización de cacao, el emprendimiento de Gaitán ha impulsado una dinámica de trabajo con productores de la zona que le suministran la materia prima. Este vínculo fortalece una cadena de valor basada en la colaboración y permite que los beneficios de acceder a mercados especializados también alcancen a otros actores de la actividad.
La experiencia de esta productora refleja el potencial del cacao costarricense para posicionarse en mercados de alto valor y demuestra que la innovación, la sostenibilidad y la articulación entre productores e instituciones pueden convertir las limitaciones de una pequeña finca en oportunidades de crecimiento para toda una comunidad productiva.




